Archivos Mensuales: febrero 2010

Desesperando esperando

El próximo sábado 6 de marzo será mi cumpleaños número 32.

Una persona que labora en la misma institución que yo, y que además alberga este semestre a tres alumnas, una de la cuales es mi asesorada, y a la cual aprecio mucho, me comentó hace poco tiempo que sus huéspedes y ella planean festejarme en mi cumpleaños con una comida.

Debo confesar que al principio no le presté importancia. Nunca me he emocionado al festejar mi cumpleaños. Ahora no veo la hora en que llegue ese momento. Me imagino a todos festejando felices, tomando fotos, las cuales, por cierto, planeo publicar en Facebook, apenas tenga oportunidad.

Sólo un problema amenaza este momento que, pienso, será inolvidable: estas alumnas son originarias de otras ciudades cercanas, por lo que, en fin de semana acostumbran regresar a sus lugares de origen.

Ya le comenté a esta persona que haga lo posible por convencerlas de que se queden el fin de semana a festejar mi cumpleaños. Si no es el mismo sábado, estoy dispuesto a que sea el día siguiente, el domingo, con tal de vivir ese momento.

Viéndolo así, suena un poco egoísta.

Estoy desesperado esperando.

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Sentimientos encontrados

En estas últimas dos semanas he estado experimentando sentimientos encontrados. Me explico:

Hace algún tiempo hablé en este espacio acerca de una alumna, integrante del equipo femenil de basquetbol de la institución donde laboro, a la cual estaban a punto de cancelar la beca para este semestre enero-mayo de 2010, debido a sus malas calificaciones.

Pues bien, los directivos de becas decidieron penalizarla quitándole un porcentaje a su beca, pero permitiéndole continuar con sus estudios. Esto es causa de mucho gusto.

Sin embargo, al principio de este semestre, mostraba una actitud pésima hacia el estudio y hacia sus maestros. Tan mal estaba, que obtuvo 40 de 100 puntos posibles en el primer parcial de matemáticas.

Después de este resultado, su tutora académica decidió llamarla para hablar con ella y “jalarle las orejas” para que mejorara en su desempeño académico. No sé qué temas se habrán tratado en dicha junta, pero cuando salió de la reunión, lo hizo llorando.

Por un par de días la situación permaneció igual, hasta que un día llegó a la sesión de asesoría conmigo muy jovial y llena de energías. Incluso me preguntó si no notaba algo diferente en ella, emocionalmente hablando. Le dije que sí, que antes la veía con una actitud muy negativa y ahora la veía contenta. Me respondió simplemente que algunas cosas marchaban bien.

Ahora, en los cursos que lleva, ha obtenido muy buenas calificaciones. Nada que ver con su desempeño del semestre pasado, ni con el primer parcial. No sé qué le habrá dicho la tutora, pero su reunión con esta alumna rindió excelentes frutos.

Este tipo de reunión fue algo que yo intenté arreglar con ella el semestre pasado, pero por distintas circunstancias no se logró.

En una oportunidad, la directora de la prepa me mandó llamar para felicitarnos a la tutora de esta chica y a mí por el cambio favorable que “habíamos” logrado en ella. Las comillas se deben a que no creo que yo haya ayudado mucho, me parece que todo el mérito es para la tutora. Me parece que de ahora en adelante, yo sólo me encargaré de resolverle a esta alumna, en las sesiones de asesoría, unas cuantas dudas pequeñas y ya. Ella hará todo el trabajo y podrá seguir obteniendo excelentes calificaciones.

Esta es la razón por la que titulé a esta entrada Sentimientos encontrados, me da gusto por esta chica, que ya esté saliendo bien en sus notas y esté bien emocionalmente hablando, pero por otro lado, siento que no pude ayudarla el semestre pasado, cuando tuve la oportunidad, a pesar de que me desvivía prestándole ayuda académica, resolviéndole dudas y estudiando con ella.

Siento que fallé. Fallé al intentar ayudarla el semestre pasado. Tal vez no haya sido completamente mi responsabilidad, sino de la tutora y de la que era su maestra de matemáticas, las cuales, considero, no hicieron mucho por ayudar a esta chica el semestre pasado, pero creo que necesito aprender de esta experiencia agridulce, para poder ayudar a los estudiantes con los que tenga contacto.