“Deficiente preparación en 23% del magisterio”

Es el título de la nota del diario El Universal, que a continuación reproduzco in extenso:

En México existen más de 244 mil maestros y directores de primaria y secundaria con estudios inferiores a los que se requieren para realizar tareas como docentes frente a un grupo, es decir, que son pasantes de licenciatura, de la normal, tienen apenas estudios de bachillerato o nivel técnico e incluso están en situación de rezago educativo al no haber terminado la educación básica.

Del millón 46 mil 347 maestros registrados en esos dos niveles educativos en el país, la Secretaría de Educación Pública (SEP) informa que 23.3% de los profesores y directores de primarias y secundarias tienen estudios por debajo de lo mínimo requerido por la propia dependencia para ejercer la tarea docente y que está demandando a los aspirantes a profesores que presentarán su examen el domingo.

Del total de maestros que trabajan en planteles de primarias y secundarias con estudios por debajo de ese mínimo requerido, la SEP identificó a 191 profesores que ejercen cargos, incluso de directores (30), que no concluyeron la primaria.

Al dar respuesta a una petición a través del Instituto Federal de Acceso a la Información, la Secretaría da a conocer que son 808 los profesores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) los que tiene estudios incompletos de primaria o apenas obtuvieron un certificado en ese nivel educativo.

Mucha responsabilidad

Ellos forman parte de la plantilla de las escuelas para enseñar a los niños a leer, escribir, sumar y restar, pero también son responsables de las actividades artísticas, deportivas, de computación y hasta de ejercer los recursos públicos en sus escuelas.

Los datos proporcionados por la dependencia, a una petición ciudadana, son del ciclo 2008-2009 debido a que el año escolar inmediato apenas concluyó hace una semana, y “forman parte de la estadística básica del Sistema Educativo Nacional, proporcionada por los organismos responsables de la educación en los estados”.

Fernando Ulises González Colorado, director de Estadística Educativa, adscrito a la dirección general de Planeación y Programación refiere que el personal docente y directivo en el país en las cinco bases de datos proporcionadas se encuentra ordenado a partir de la modalidad de educación que imparte (primaria general o secundaria), si es personal “con grupo o sin grupo” y si corresponden a profesores especializados: educación física, artística y tecnológica.

El registro señala que en el caso de quienes se hacen cargo de la enseñanza en primarias son 114 mil 114 los profesores, algunos de ellos con cargos de directores que están en situación de pasantes de licenciaturas o de las normales, que tienen estudios técnicos y de bachillerato, que apenas cuentan con un certificado de secundaria, o bien, forman parte de los mexicanos en situación de rezago educativo porque no concluyeron la primaria o la secundaria.

Quienes atienden a los niños de secundaria y tienen una formación de rezago educativo o estudios por debajo del mínimo requerido, suman 129 mil 957 profesores, incluidos ahí los directores que tienen bajo su responsabilidad la gestión de un plantel educativo o que cobran un salario de ese cargo pero que están “sin grupo”.

Entidades con más problemas

Al hacer la revisión de los datos de la respuesta de la Secretaría se encontró que son los estados de México, Guanajuato, Sonora y Veracruz las entidades en donde existe un mayor número de maestros que no tienen un certificado de primaria, al no haber concluido con esos estudios.

El grupo mayoritario de profesores que está en las escuelas y tiene estudios por debajo de lo requerido en este momento para quienes desean ingresar al servicio docente lo forman los que tienen estudios incompletos de la normal, quienes tienen una formación truncada en las normales superiores y quienes tienen una formación en universidades como abogados, contadores, ingenieros y arquitectos, entre otras.

Catalogación y soluciones

Tan sólo en primaria, ese grupo asciende a 96 mil 373 y en secundaria los profesores pasantes o que frustraron su formación en otra carrera suman 98 mil 896.

En el caso de las secundarias hay que sumar a otro grupo de 6 mil 490 profesores que se prepararon para dar clases a niños de preescolar y de primaria pero que imparten clases de ciencias, matemáticas, español, entre otras, o bien, están al frente de las escuelas porque son directores.

Frente a esa situación, Claudio X. González, presidente de Mexicanos Primero, planteó: “¿Cómo es posible que tengamos a ese maestro frente a [un] grupo? No nada más a los que no terminaron la primaria, hay quienes terminaron la normal y no están aptos para ser maestros”.

Pidió dar con todos los casos, documentarlos y crear una verdadera meritocracia en el ámbito educativo.

“Quienes no tienen mérito que se queden fuera del sistema. No es que tenga nada en contra de esas personas que provienen de esa etapa y cultura donde se hacían mal las cosas, pero no se puede sacrificar a los jóvenes y a los niños.”

Aseguró que esto es producto de la “simulación” que cundió en el sistema educativo por prácticas “nocivas como la venta y herencia de las plazas”, puesto que “en ese tipo de transacciones no hay ningún tipo de verificación de que la persona que está comprando o heredando tiene las aptitudes idóneas para poder ser maestro”.

José Ángel Pescador Osuna, ex secretario de Educación Pública, indicó que los que no cuentan con estudios de primaria concluidos corresponden a una generación de maestros que fueron convocados para atender la “etapa de crecimiento del sistema. Se tuvieron que improvisar los maestros y permanecen dentro porque así están las condiciones laborales, con derechos inamovibles, lo que significa que su extinción estará dada hasta su jubilación”.

Mientras tanto, ellos pueden incursionar en los programas de actualización de la Secretaría de Educación Pública, pero “nada los obliga a que tomen un curso de nivelación para obtener el título. Lo que sí debiera hacer la Secretaría es localizarlos para que reciban una atención prioritaria”.

Sumamente preocupante es la situación aquí presentada. Ignoro la validez de los datos presentados en esta nota, aunque no deberíamos sorprendernos, si fueran ciertos. Esperemos que los datos presentados, así como muchos otros en diversos estudios, que apuntan en la misma dirección, sirvan de algo para llamar la atención de las autoridades educativas.

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