“Huyen del desempleo; recurren al magisterio”

A continuación reproduzco esta nota del diario El Universal, in extenso:

Rommel, Claudia, Fernando y Vicente presentaron el examen para obtener una plaza para maestro en el sistema de educación básica en el país, sin embargo, ellos lo hacen como último recurso ante el desempleo que han enfrentado, ya que como arquitectos, licenciados en administración de empresas, ingenieros mecánicos y en sistemas no han conseguido trabajo en los últimos tres años.

Claudia, quien es egresada de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), consideró esto una desventaja para quienes sí han estudiado una carrera relacionada con la enseñanza, puesto que las plazas que ha abierto la Secretaría de Educación Pública (SEP) para este año son escasas. Tan sólo en el DF, ella como miles de profesores concursaron para obtener una de las tres plazas en educación inicial.

Durante el recorrido realizado por varias sedes, los aspirantes a maestros dijeron que “la ventaja (en este concurso) es para quienes ya cubren un interinato”, debido a que en su solicitud se les pide la clave de la escuela en la que ya laboran. “No sabemos bien para qué es, pero creo que esa es una desventaja”, dijo la profesora Claudia, quien originalmente estudió Relaciones Internacionales y el año pasado concluyó estudios de educación en la UPN.

Los aspirantes consultados consideraron que la prueba de 120 preguntas resulta “confusa” debido a que en varios de los casos se pide resolver hechos o actos cotidianos del salón de clases, tales como “¿qué debe hacer un profesor si un niño de sexto año le roba la torta a uno de primero? o ¿qué debe hacer un maestro si dos niños se golpean?”.

Con retrasos en la llegada de algunos aspirantes a una plaza se aplicó en 30 estados del país el examen a poco más de 145 mil 865 aspirantes, de un total de 151 mil 668 que obtuvieron su registro para obtener un cargo de maestro en preescolar, primaria y secundaria.

La oferta de la SEP y los gobiernos estatales es de 32 mil 536 puestos para quienes acaban de egresar de las normales o los que laboran desde hace varios años cubriendo interinatos, licencias y profesores comisionados, por lo que alrededor de 120 mil quedarán desempleados.

El costo del concurso de plazas, para la SEP, será de 6 millones de pesos; la evaluación se realizó en 314 sedes.

Opción para mejorar ingreso

En la Escuela Secundaria Técnica 14, ubicada en la colonia Del Valle, del DF, Mónica Sánchez fue la primera en resolver el examen de un total 585 aspirantes que acudieron. Desde hace dos años cubre un interinato como profesora de educación física y dijo confiar en que “los mejores sean los que tengan una plaza”.

Entre el grupo de los primeros 20 que resolvieron la prueba en ese plantel, Rommel Morales, ingeniero mecánico del Instituto Politécnico Nacional (IPN), comentó que “en el ámbito laboral es mal pagada mi profesión, además de que nos explotan mucho en las empresas. Apenas el salario llega a ser de 6 mil pesos y se aprovechan porque saben que hay mucha gente, si uno no les funciona pues saben que habrá otro más que quiera trabajar. Por eso desde hace dos años estoy dando clases en un Conalep y en una escuela privada. Desde hace dos meses me metí al curso de la Reforma Integral de la Educación Básica (que ofrece la SEP) y con eso me presenté a la prueba y no, no se me hizo difícil”.

Fernando Anguiano, egresado de la Universidad La Salle en ingeniería en Sistemas dijo: “No he encontrado trabajo y por eso quiero ver si obtengo una plaza como profesor de inglés en primaria”. El título que obtuvo sólo le fue suficiente para trabajar por un periodo corto en una empresa de tecnología, pero desde hace dos años está desempleado y ahora la opción ha sido dar clases de inglés.

El arquitecto Vicente Gabriel Guerrero, de 60 años, tiene una experiencia de apenas siete meses como profesor en el área de las tecnologías en secundaria y al salir del examen mencionó: “A mi edad es un poco más complicado obtener un empleo. Estuve trabajando un tiempo por mi cuenta, pero era escaso, así es que mejor busqué dar clases y sí, desde hace siete meses doy clases”.

Lo mismo le ocurrió a Zoila Olvera, egresada hace tres años de Administración de Empresas de la Universidad del Valle de México. “No he trabajado con niños, pero a mí me gusta. Se dice que enseñar en muy fácil y no es cierto”.

Resulta preocupante, como dice esta nota, que egresados de escuelas tan prestigiadas a nivel nacional, como el IPN, no puedan ejercer su profesión porque no encuentran empleo, y deban recurrir a la educación.

No podemos evitar preguntarnos por el grado de compromiso con la educación y el aprendizaje de los estudiantes que estos profesionistas tengan, cuya primera opción o prioridad, claramente, no es el de ser maestros o educadores. Yo mismo soy ingeniero, y no cuento con una carrera en pedagogía o educación, pero estoy cursando estudios de maestría en educación, además de que sé que el trabajo de maestro representa, como dice Dan Meyer, a veces, una vida difícil. Como dijo alguien una vez: “el magisterio es un sacerdocio“.

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