Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, de C. S. Lewis

Es prácticamente imposible no leer una obra de algún escritor acerca del cristianismo, y que a la hora de hacer referencia a alguna autoridad en la materia, no mencione a C. S. Lewis.

Fue un crítico literario, uno de los más grandes novelistas en lengua inglesa, y académico de Oxford.

Fue gran amigo de J. R. R. Tolkien, el cual, junto con otros amigos, que formaban el grupo literario llamado Los Inklings, convencieron a Lewis de hacerse cristiano.

El cristianismo, así como una gran pasión por la mitología nórdica y la literatura clásica, marcarían las obras de Lewis.

Un buen ejemplo es el segundo libro de la serie Las Crónicas de Narnia, El león, la bruja y el armario. La descripción del mismo, de la editorial Destino, al reverso, dice así:

Narnia…, un mundo congelado…, una tierra que aguarda su liberación.

Cuatro niños descubren un armario que les sirve de puerta de acceso a Narnia, un país congelado en un invierno eterno y sin Navidad. Entonces, cumpliendo con las viejas profecías, los niños -junto con el león Aslan- serán los encargados de liberar al reino de la tiranía de la Bruja Blanca y recuperar el verano, la luz y la alegría para todos los habitantes de Narnia.

Narnia, la tierra donde todo puede suceder.

Todo el que lea esta obra, y tenga algún conocimiento de (verdadera) doctrina cristiana, podrá fácilmente establecer paralelos entre la historia y el cristianismo. El ejemplo más claro es la respuesta de Lewis cuando un niño le manda una carta (mantuvo correspondencia con sus lectores, parte de la cual está registrada en el libro Cartas de C. S. Lewis a los niños) preguntándole al autor a qué personaje de nuestro mundo representa el imponente león Aslan:

En cuanto al otro nombre de Aslan, bueno, quiero que tú lo adivines. ¿No ha habido nunca en este mundo alguien que: (1) Llegó junto con la Navidad, (2) Declaró ser el hijo del Gran Emperador, (3) Se entregó por las faltas de otros para ser objeto de burla y ser asesinado por gente malvada, (4) Resucitó, (5) Es llamado a veces el Cordero (fíjate al final del Explorador del Amanecer)? ¿Realmente no sabes cuál es Su nombre en este mundo? ¡Piénsalo bien y dame tu respuesta!

Recuerdo que, en una ocasión, cuando salió la película más reciente del libro, de los estudios Disney, a la par de esta nueva edición del libro, se realizó un foro en el diario El Universal, donde un “experto” en esta obra respondía preguntas de los lectores. Yo participé en dicho foro, ya que el supuesto “experto” negaba cualquier relación de la obra con el cristianismo, diciendo que el sacrificio de Aslan era idéntico al de Jesucristo. El “experto” me respondió que a pesar de las “similitudes”, no existía ninguna relación. Sólo dejó al descubierto su gran ignorancia.

La relevancia de la obra de Lewis queda en evidencia en las palabras del profesor Peter Kreeft:

El Padre Joe Fessio se levantó en la sesión de clausura… y dijo que lo que nos une a todos (los cristianos, N. del T.), a pesar de nuestras serias diferencias, son las Escrituras, los primeros seis concilios ecuménicos, y las palabras de C. S. Lewis. Todos aclamaron.

Por las razones expuestas, y por la gran calidad de esta obra, Lewis, quien, como leí alguna vez en una de sus muchas biografías, estuvo rodeado de libros, alumnos y amigos, es, definitivamente, mi escritor favorito.

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