Archivos Mensuales: septiembre 2010

La Independencia también fue forjada por hombres de ciencia

Comparto esta nota del diario El Universal. A continuación la reproduzco in extenso:

En la insurrección armada iniciada en 1810 y posteriormente en la definición y conformación del naciente país, luego de consumarse la Independencia en 1821, tuvieron un papel decisivo no sólo los grandes estadistas y caudillos, sino también héroes anónimos que no han sido suficientemente reconocidos por la historia oficial: los hombres dedicados a la ciencia, la medicina y la tecnología.

Enfrentados al reto de construir una nueva nación desde sus cimientos a partir de la ruptura con el régimen colonial, los jefes insurgentes tuvieron de su lado no sólo a aguerridos clérigos, estrategas militares, políticos y miembros de la burguesía, sino también a un nutrido ejército de médicos, geógrafos, geólogos, botánicos, zoologos, historiadores, matemáticos, técnicos, mineros, astrónomos y arquitectos.

Para organizar y gobernar a la nación en gestación y poner en marcha un proyecto político autónomo, antes era indispensable conocerla. Y a la tarea de delimitar las fronteras territoriales y marítimas, establecer planos y mapas, así como inventarios de recursos naturales y conteos de población se dedicaron todos ellos durante la primera mitad del siglo XIX.

En dicha labor contaron no sólo con el conocimiento de añeja tradición acumulado por sociedades de estudio, escuelas y agrupaciones culturales de origen novohispano, sino también con la plataforma de nuevos saberes e instituciones que comenzaron a establecerse, alejados de los viejos modelos escolásticos y más cercanos a lo que hoy conocemos como ciencia.

Exploración y cartografía

“Desde los primeros gobiernos llamó la atención el hecho de que faltara una cartografía y un recuento estadístico de los recursos humanos y naturales. Por eso Agustín de Iturbide llamó a lo sabios a prestar sus luces en favor del Imperio y posteriormente el primer presidente Guadalupe Victoria, en 1824, formó comisiones de exploración del territorio mexicano”, recuerda la doctora en geografía Luz Fernanda Azuela, de la UNAM.

Paralelamente, añade la física y maestra en historia, muchos intelectuales mexicanos, como Manuel Payno y Guillermo Prieto, fundaron revistas misceláneas, destinadas a la difusión de conocimientos útiles y la formación de una literatura mexicana, no sólo en el sentido de poemas y novelas, sino expresada en los discursos jurídico, histórico y científico.

Esta visión, dice la académica, contradice la apreciación de que la revuelta armada y la subsecuente inestabilidad política y social detuvieron las actividades relacionadas con la ciencia y la técnica en la nueva nación. “Lo que había eran muchas dificultades políticas”, remarca.

Rafael Guevara Fefer, quien también especialista en historia de la ciencia en México de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México, comparte la postura de Luz Fernanda Azuela: “Se acostumbra decir que la guerra de Independencia detuvo los procesos educativos y el trabajo de instituciones superiores que veían desarrollándose desde el siglo XVIII”.

Entre esos centros -que se buscó fortalecer- sobresalían La Real y Pontificia Universidad de México (que sería clausurada en 1833), el Jardín Botánico, el Colegio de Minería y la Academia de San Carlos, todas de linaje novohispano. En una de las obras más influyentes sobre el tema, Historia de la ciencia en México, el investigador Elías Trabulse, anota: “El ritmo del conocimiento científico estaba sufriendo una aceleración vertiginosa en Europa en momentos en que México debía, ante todo, organizarse como nación en lo interno y externo.

“A este agravante -escribe Trabulse- vino a sumarse el que desde sus primeros años la joven república se viera envuelta en una serie ininterrumpida de convulsiones políticas, guerras civiles, pronunciamientos militares e invasiones extranjeras, todos ellos lejanos y ajenos a la paz que requiere la obra del sabio”.

Claro que hay una dinámica que se interrumpe con la guerra, reconoce Guevara Fefer, pero no en el sentido de que todo se paralizó; al contrario, los hombres brillantes se pusieron al servicio de los dos bandos, realistas e insurgentes, en actividades tan variadas como el reconocimiento territorial, la atención médica y sanitaria a la población, los aprovisionamientos necesarios para la guerra, etc.

Apoyo a la guerra

No menos relevante fue el apoyo que tuvo el movimiento independentista en las llamadas maestranzas (talleres para la fabricación de armas y material bélico), en cuyas actividades técnicas y de enseñanza colaboraron militares y ex alumnos del Colegio de Minería, como lo documenta el historiador Moisés Guzmán Pérez.

“La guerra convirtió a la gente común en soldados; aprendieron cuestiones elementales de táctica de combate y disciplina militar; se enseñaron a fabricar pólvora, a fundir cobre y fierro, pero sobre todo a construir armas y cañones para la libertad” escribe el historiador michoacano en su artículo Miguel Hidalgo y la artillería insurgente (revista Ciencia, vol. 61, No 3)

Otro gran hito de la época independentista fue la transformación de la medicina, que se volvió científica, y el que los escasos profesionistas científicos aportaban a otras ramas del saber, como la paleontología, las ciencias sociales, la administración, etc., dice Guevara Fefer.

“El Estado era partidario de reorganizar las instituciones coloniales pero al mismo tiempo innovaba donde podía hacerlo, lo cual era fundamental para un país que entonces contaba con cuatro millones de kilómetros cuadrados de territorio”, dice.

Muestra de ello fue la fundación del Instituto de Geografía y Estadística en 1833, que luego se convirtió en Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (decana de las corporaciones científicas y una de las más antiguas del mundo) y la de los seis Establecimientos de Estudios Mayores (Preparatorianos, Ideológicos y Humanidades, Ciencias Físicas y Matemáticas, Ciencias Médicas, Jurisprudencia).

“Para el tiempo en que se estableció la primera República (1824) ya era muy clara la voluntad de desarrollar instituciones para la educación básica y para la superior. Además, la Constitución de esa fecha planteó que se debía gobernar científicamente; la ciencia no solamente era algo que se iba a desarrollar sino que estuvo presente desde el principio”, refiere Guevara.

Qué gran forma de ver el impacto que tienen la ciencia y la tecnología en el desarrollo de un país.

El fraude del sueño universitario mexicano

Reproduzco, in extenso, la siguiente nota que encontré en el diario El Universal:

El fraude del sueño universitario mexicano

Estar titulado de la licenciatura y de ser posible ostentar un posgrado de alguna universidad de prestigio y de preferencia del extranjero, dominar mínimo el inglés, utilizar paquetería de software sofisticado, buena presentación, facilidad de palabra, tener iniciativa, disponibilidad de horario, experiencia profesional en el área y buenas recomendaciones: requisitos que sólo son el principio de un camino tortuoso para cumplir con el perfil de la ansiada vacante.

Todo un proceso para ocupar un puesto sumamente demandado con un sueldo en promedio de $6,000 a $10,000 mensuales que deberán ser suficientes para casa, comida, transporte, vestido, visitas al médico, diversión y ahorro. Todo lo anterior en el caso de un profesional soltero, ya que si tiene hijos o familia, la perspectiva cambia de ser crítica a una verdadera tragedia, donde los estudios no garantizaron el sueño de movilidad social como lo hicieron las generaciones pasadas, que no se vieron en la necesidad de emigrar.

Jóvenes de entre 24 y 29 años, que se preocuparon por prepararse, ya que aprendieron de sus padres que la fórmula mágica para salir adelante y “triunfar” en el mercado laboral era estudiando y destacando para obtener un buen empleo.

Si bien es cierto que dicha generación subvalorada, contrario a muchos “ninis”, no entrará a las filas de la delincuencia, al comercio ambulante o a incrementar el número de mujeres en edad productiva que se dedican a las labores domésticas como señala el Imjuve, su circunstancia sigue siendo desalentadora, pues la clave no será darse por vencido sino luchar a contracorriente del sistema que no incentiva la meritocracia.

El fenómeno se vive a nivel global. En España, estos jóvenes son llamados mileuristas, porque pese a su preparación académica no ganan más de mil euros al mes, lo que es insuficiente e inversamente proporcional a su nivel de estudios, sin embargo, en México la situación se vuelve más complicada cuando este segmento poblacional ni siquiera es medido y tomado en cuenta por los programas de gobierno y cifras oficiales.

Así pues, la generación de jóvenes trabajadores con bajo nivel de ingresos y alto nivel académico, todavía sin nombre en México, estudió y soñó con un mejor futuro. Su esfuerzo no se ve recompensado como alguna vez pensó.

Y es que, en un país donde sólo 17 de cada 100 mexicanos tiene acceso a la educación superior, resultaría lógico que los jóvenes que cuentan con carrera universitaria fueran los que obtuvieran empleo fácil, pero la realidad es contradictoria.

En una nación como la nuestra, donde la tecnología aún no ha sustituido al hombre como en los países desarrollados, habiendo tanto que hacer, infinidad de problemas que resolver y crisis por doquier, deberían sobrar las ocupaciones, empleos bien remunerados o facilidad para el autoempleo exitoso; no obstante, el escenario es otro.

La mitad del famoso bono demográfico de 34 millones de jóvenes entre 12 y 29 años en este 2010 vive en condiciones de pobreza y/o se encuentra desempleado, aún sin sumar a los jóvenes profesionales subvalorados. El escenario es realmente alarmante; sin embargo, acostumbrados a la nota roja diaria, dichas cifras pasan desapercibidas como una mera referencia alusiva a la fecha.

A la hora de fincar responsabilidades, debemos plantearnos quiénes son los culpables por omisión, negligencia o por método de que hoy la sociedad no tenga confianza en el porvenir por excluir a aquellos que representan el futuro, parafraseando al sociólogo francés Alain Touraine.

¿Será que el gobierno mexicano está más preocupado por atender lo urgente y poco piensa en la planeación estratégica? ¿Es la falta de verdaderas políticas públicas que involucren al talento joven? ¿Es el error del sistema tanto público como privado de las universidades, que no han sabido vincularse con la demanda del sector productivo? ¿Será la apatía de una generación acostumbrada a conseguir todo fácil? ¿Es la desconfianza empresarial en la inexperiencia temporal de la juventud, como decía el ex primer ministro checo Vaclav Havel?

Desafortunadamente, cada una de las interrogantes podría ser contestada de manera afirmativa, ya que ante un problema tan complejo las respuestas nunca podrán ser monolíticas y por ende se abren muchos campos de acción y de oportunidad. Aunque hasta ahora los esfuerzos siguen siendo escasos para darles expectativas reales de desarrollo a estos jóvenes sin presente y de futuro inestable.

Lo cierto es que la juventud sin la brújula del conjunto de reglas escritas y no escritas que le permitan entender el mundo en que vive será una bomba de tiempo para cualquier gobierno. Lo positivo es que el cambio de paradigmas no es un reto extraordinario, porque cada empresa, organización e institución se podría ver enormemente beneficiada al aprovechar la capacidad de los jóvenes que buscan romper el status quo independientemente de su experiencia y edad.

Confiemos grandes responsabilidades, estemos dispuestos a nuevas ideas y premiemos con expectativas reales de crecimiento el talento y la preparación para que el apoyo a la juventud no sólo sea parte del discurso demagógico que todos escuchamos. Lo peor que le puede pasar a una sociedad es tener una juventud sin esperanza.

Politóloga

Recuerdo encontrarme en la situación que se describe en la nota, cuando era un recién graduado. Recuerdo sentir mucha desesperación, además de considerar todo el esfuerzo hecho por mis padres y por mí, para obtener mi título universitario, como algo completamente inútil.

Ahora mi situación es diferente, gracias a Dios, pero definitivamente, la situación en México desanima a cualquiera.

Ideario de don Eugenio Garza Sada

Durante el trabajo de investigación para mi tesis, me encontré con la biografía de don Eugenio Garza Sada, fundador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Dentro de las cosas que me llamaron la atención está su ideario, del cual reporduzco aquí algunos puntos:

VI. Ser puntual. Quien no puede guardar sus citas, muy pronto se constituirá en un estorbo.

VIII. No alterar la verdad. Lo que uno afirme, debe hacerlo reflexionando; y lo que prometa, debe cumplirlo. Las verdades a medias pueden ocultar errores, pero por poco tiempo. La mentira opera como un bumerang.

XI. Depurar el vocabulario. Eliminar las interjecciones. Las voces vulgares y los giros familiares debilitan la expresión y crean malentendidos. Para demoler verbalmente a sus enemigos, los grandes parlamentarios nunca emplearon una sola expresión vulgar.

XII Asegurarse de disfrutar el trabajo. Es muy legítimo tener pasatiempos predilectos e intereses en otras cosas, pero si se estima como un sacrificio venir los sábados o quedarse en la oficina más allá del horario en caso preciso, entonces lo que se necesita es un descanso y otra compañía en donde trabajar.

XIV. Pensar en el interés del negocio más que en el propio. Es buena táctica. La fidelidad a la empresa promueve el propio beneficio.

XVI. La dedicación al trabajo. Beneficia al individuo, a la empresa y a la sociedad entera. En esto se asemeja a un sacerdocio.

XVII. Ser modesto. Si no se comprende que nada tienen que ver con el valor de la persona -el tamaño del automóvil o de la casa, o el número de amigos y de los clubes a que se pertenece, o el precio del abrigo de pieles de la esposa y el rótulo de la puerta del despacho- y si estas cosas significan para uno más que la tarea bien y calladamente cumplida y los conocimientos y el refinamiento espiritual para adquirirlos, entonces se precisa un cambio de actitud o de trabajo.

Me parecen excelentes puntos para incorporar en la propia conducción en la vida.

Crisis profesional #2 (continuación de la continuación)

Siguiendo Crisis profesional #2 y Crisis profesional #2 (continuación) (esto se está convirtiendo en una serie), incluyo a continuación los siguientes comentarios:

Fue una excelente idea el establecer mi horario de trabajo al tratar de teminar todas las planeaciones de clases antes de las 6 pm, irme del trabajo, llegar a casa y dormir de 7 a 11 pm. Después, levantarme y continuar trabajando hasta las 4 am, tomar un baño, y leer o hacer algo que no esté relacionado con el trabajo, para después ir de nuevo al trabajo. De esta manera pude evitar muchas distracciones que hubieran retrasado la conclusión de muchas tareas.

Confieso que no siempre pude terminar todas las planeaciones de clase antes de las 6 pm, debido a que el pasado fin de semana no pude terminar los bosquejos de mis clases de la semana, precisamente por las distracciones en casa (esto es algo que debo corregir esta vez). Sin embargo, pude aprovechar mejor el tiempo trabajando, además de evitar algunas frustraciones.

Aún así, necesito ser más eficiente con el tiempo que tengo, de lo que he sido hasta ahora, mi situación actual lo requiere.

Crisis profesional #2 (continuación)

Debido a ciertas circunstancias, me veo en la obligación de modificar mi rutina de trabajo:

Me iré del trabajo, a casa, a las 6 pm. Llegaré alrededor de las 6:45 pm, para dormir. Calculo que estaré otra vez despierto alrededor de las 11 pm o 12 am, y me dispondré a trabajar, hasta las 5 am. Después, tomaré un baño y saldré al trabajo.

Esto es debido a que veo un poco difícil poder concentrarme en el trabajo cuando llegue a casa, y poder realizar las múltiples tareas pendientes. Espero que sea cierto lo que escuché una vez: que se piensa mejor en la noche.

Estaré comentando los resultados en este espacio.

Repaso del primer parcial de (Pre)Cálculo

Anexo a continuación las transparencias del pizarrón electrónico de mi repaso para el primer examen parcial de mi curso de Cálculo Diferencial:

Grupo 2:

Grupo 4:

Como se puede apreciar, incluye las bases para que mis estudiantes, espero, tengan un buen desempeño en este curso.

Estaré comentando los resultados en este espacio.

Crisis profesional #2

Ya había comentado antes que copiaría, en lo posible, los hábitos laborales del profesor Dan Meyer.

Pues bien, este semestre, al menos hasta el día de hoy, he estado más desocupado que en semestres anteriores. Ya no he estado todo el día, desde que salgo de clases hasta que salgo de trabajar, metido en asesorías.

Esto me ha permitido, junto con la ayuda de mis dos excelentes estudiantes becados, quedarme trabajando, no en una cafetería, sino en mi oficina y dejar prácticamente listas las clases del día siguiente, en el pizarrón electrónico, antes de que salga de trabajar, a las 6 pm. Aunque me temo que después de los resultados del primer parcial me empiecen a asignar alumnos para apoyarlos, quitándome ese tiempo valioso de preparación de clases.

Recientemente, releyendo el blog de Meyer (siempre regreso a él en busca de inspiración), recordé algunas entradas donde decía que trabajaba de 7 am a 12:30 am, y que se levantaba una hora antes de lo habitual para ir a su cafetería, Coffee Cat, y hacer cualquier cosa que no estuviera relacionada con el trabajo. Después asistía a trabajar a su escuela, y repetía esa rutina, la cual recomendaba ampliamente.

Creo que si copio esa rutina, me servirá bastante. Veo al menos dos beneficios: 1) Podré adelantar gran cantidad de trabajo en esas horas, en mi oficina o en casa, y 2) estaré completamente depierto y dispuesto para iniciar el día al levantarme una hora antes y hacer algo que no esté relacionado ni remotamente con mis clases, como leer algún libro, blogs, escribir, etc., en casa, antes de ir a trabajar.

Por otro lado, leyendo el blog del profesor Sam Shah, encontré tres recomendaciones, dirigidas a nuevos maestros, pero que pienso que son útiles a cualquier maestro, sin importar el tiempo que lleve en la docencia:

1. Tomar los sábados libres, es decir, no trabajar esos días.

2. Hacerse de buenos amigos maestros, de tal manera que siempre tengamos a quien recurrir en busca de consejo.

3. Tener alguien de confianza con quien desahogarnos, de tal manera que no se acumulen altos niveles de tensión dentro de nosotros.

También implementaré estos consejos. Lo haré de esta manera:

1. Tomaré los sábados libres de planear clases, y lo dedicaré a preparar mi tesis de maestría. De todos modos, muchas veces he tenido que levantarme temprano por juntas o talleres, invirtiendo gran cantidad de horas en ello, así que he decidido dedicarlos  definitivamente en la conclusión de mi maestría.

2. Acercarme a mis colegas maestros. Esto será especialmente útil, no sólo por las razones que da el profesor Shah, sino para buscar apoyo en cursos de capacitación y otras tareas.

3. No cuento en este momento con alguien de confianza en mi trabajo, pero cuento con mi familia, que siempre ha estado más que dispuesta a apoyarme. Tal vez más adelante llegue algún colega maestro que pueda ser un amigo. Por lo pronto, ya cuento con un gran apoyo incondicional.

Comentaré los resultados de esta implementación en este espacio.