Archivos Mensuales: noviembre 2010

“Eddie Izzard – 43 maratones en 51 días”

El último par de días he estado pensando en lo presionado que estoy con el trabajo y mis estudios de maestría. Sin embargo, miestras lo hacía, recordé una entrada en el blog de Ross Enamait, la cual reproduzco traducida del inglés a continuación, in extenso:

El comediante británico Eddie Izzard recientemente corrió 43 maratones en 51 días. Sin ninguna experiencia previa corriendo, el hombre de 47 años tuvo solo 5 semanas para prepararse para el reto. Cuando todo estaba dicho y hecho, Eddie cubrió más de 1100 millas a través del Reino Unido para recaudar dinero para el grupo de caridad Sports Relief.

Eddie corrió día tras día, a pesar del mal tiempo, ampolla sobre ampolla, y hasta de perder algunas uñas de los pies. Corrió al menos 26 millas, seis días a la semana. A pesar de cómo se sintió cada mañana, continuó levantándose, saliendo, y encontrándose con el camino.

Durante su jornada, Eddie hizo la siguiente declaración,

“Ha sido un infierno, seis millas al día es mucho. Intenta eso seis veces a la semana. Al principio, las primeras seis millas eran agonía pura. Entonces cambió a las primeras seis millas. Después era la parte del medio. Pero ahora es prácticamente todo igual. Mis pies se están desintegrando, los dedos pequeños han perdido sus uñas y se ven como monstruos extraterrestres pero me dicen que volverán a crecer. Pero lo lograré; mi cuerpo no está realmente decidido pero mi cerebro lo está”

Después, dijo,

“Si un idiota como yo puede correr 43 maratones, entonces piensen lo que los atletas reales pueden hacer.”

Estoy de acuerdo con su declaración, pero creo que su historia es realmente más relevante para la persona promedio. Ya sabemos lo que atletas de alto nivel son capaces de lograr. El verdadero mensaje a compartir es el potencial que existe dentro de cada uno de nosotros. Nunca he conocido a nadie que no tuviera áreas de oportunidad, así como no he conocido nunca a nadie que no tuviera la habilidad para mejorar.

Desafortunadamente, la sociedad regularmente mima a los adultos. El mensaje es regularmente uno de precaución. Siempre somos advertidos acerca de hacer demasiado, pero rara vez se nos advierte de hacer poco. ¿Qué sucedió con establecer altas expectativas? No estoy sugiriendo que todos corramos un  maratón al día y tener precaución con el viento, pero eso no quiere decir que el hombre o la mujer común no pueda levantarse y exigirse a sí mismo. El cuerpo se adaptará si somos consistentes y diligentes. No tiene sentido advertir constantemente a las masas acerca de hacer demasiado cuando la mayoría no hace nada.

Yo prefiero compartir un mensaje acerca del potencial humano. Hay mucho mas de lo que la mayoría se da cuenta. Sin embargo, no es algo que cae del cielo. Debemos levantarnos y encontrarlo. La mejor manera de ir a la cabeza es empezando. Si un hombre de 47 años sin entrenamiento formal puede correr 43 maratones en 51 días, estoy seguro que todos podemos levantarnos y hacer algo. No hay razón para temer al trabajo duro. Eventualmente aprenderemos a aceptarlo.

En las palabras de Johann Wolfgang von Goethe,

“Cuando tratamos al hombre como él es, lo hacemos peor de lo que él es; cuando lo tratamos como si ya fuera todo lo que potencialmente puede ser, lo hacemos lo que él debe ser.”

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“OCDE apunta a reforzar el prestigio de los docentes”

A continuación reproduzco los comentarios del profesor Benedicto González Vargas acerca de la reunión en París de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), para analizar temas educativos.

A continuación reproduzco sus comentarios:

La OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, congregada en París para analizar temas educativos ha señalado, de manera clara y precisa que, para mejorar verdaderamente la educación, hay que prestigiar a los docentes que la imparten, hay que ocuparse de su formación de manera continua sin  descuidar, por cierto, una pertinente y permanente  evaluación de su trabajo.

En efecto, los misnistros de educación de  los países asociados, además de representantes de Unesco, la Comisión Europea (CE) para la Educación, entre otras instancias, destacaron también la necesidad de integrar a las minorías y de favorecer el diálogo entre los sistemas de enseñanza y el sector privado.

 

“Necesitamos profesores con prestigio y un rumbo en su carrera para alcanzar una mejor educación“, así resumió la jornada Alonso Lujambio, vicepresidente de la mesa directiva de esta jornada y ministro mexicano de Educación.

Los docentes son considerados clave en cualquier mejoramiento de la calidad de la enseñanza, esa fue la postura invariable de la OCDE, en este foro internacional en el que se apostó por incrementar la consideración social de los docentes, pero en el que también se insistió en la necesidad de mantener a los profesores en un proceso de formación y de evaluación pertinente y constante.

Paralelamente, hay que avanzar en mejorar la selección de profesores y atraer a los mejores estudiantes hacia la enseñanza, destacó la presidenta del encuentro, ministra austríaca de Educación, Claudia Schmied.

Respecto de los profesores en Finlandia, país que alcanza los mayores estándares de calidad de la educación,  ”tienen muy buen reconocimiento social y hay un procedimiento de selección riguroso, por lo tanto no se va en segunda o tercera opción“, analizó Miguel Soler, del Ministerio de Educación de España, quien agregó que en ese país, “las familias, los ayuntamientos y las instituciones de bienestar social saben que no basta sólo con lo que se haga en el sistema educativo, sino que tienen que colaborar”.

Acá en Chile se está avanzando lentamente en todos esos frentes:

1. La formación continua aparece como una necesidad muy recomendable, que se se insta asumir a los docentes, aunque no hay planes específicos para ella ni apoyos demasiado atractivos para que los docentes la asuman.

2. La evaluación docente ya está instalada hace años, pero no ha logrado consensos en la validación de los instrumentos evaluativos que se aplican. Habrá que hacer esfuerzos para esta evaluación sea verdaderamente significativa para los docentes y la comunidad vinculada a la Educación.

3. El prestigio del profesor ha ido avanzando desde la década del 90 cuando se fue recuperando el sueldo de los docentes, permitiéndoles mejorar su calidad de vida, con un mayor acceso al ahorro y los bienes. Las asignaciones de excelencia también contrubuyen a ello.

4. Los anuncios del Presidente Piñera, relativos a becas de hasta el 100% de los costos de la carrera para los mejores estudiantes que elijan la profesión docente, son un incentivo correcto para atraer mayores talentos a la Educación.

Sin embargo, nos queda mucho por hacer y no se avanza con la misma calidad y eficiencia en todos los frentes y, bien lo sabemos, la Educación es un todo que debe ir avanzando en los múltiples frentes que ofrece en sus vínculos con la sociedad.

prof. Benedicto González Vargas

“Enseñar a pensar”

Del blog del excelente profesor Benedicto González Vargas, comparto esta entrada, la cual reproduzco a continuación, in extenso:

La pregunta respecto de ¿cómo se puede enseñar a pensar? ha presidido la discusión académica sobre estos temas, no obstante, una pregunta previa, fundamental e ineludible, no ha recibido por parte de los investigadores, expertos o estudiosos en el área, casi ninguna mención. Esta pregunta es ¿Por qué enseñar a pensar? Cuando le planteé esto a unos colegas, me quedaron mirando con cara de sorpresa y terminaron diciéndome que era un respuesta obvia. ¡Hay que enseñar a pensar para que nuestros niños aprendan! y otra: ¡Hay que enseñar a pensar bien porque todos pensamos siempre! Esta segunda respuesta me resultó motivadora.

En efecto, con o sin entrenamiento todos los seres humanos “desde que tenemos uso de razón” pensamos. Cada vez que ejercitamos las habilidades intelectuales superiores, tales como comparar, clasificar, ordenar, inferir, analizar, sintetizar, etc., estamos pensando. Detrás de nuestras analogías, juicios, argumentos y conclusiones, siempre hay un pensamiento rector. Podría decirse que pensar es algo predeterminado e ineludible, tanto como respirar.

 

En esta misma segunda respuesta encontramos una razón válida para analizar esto de “enseñar a pensar”, puesto que si todos pensamos siempre, lo que se quiere decir con esta expresión es algo así como enseñar a pensar con mayor eficacia y eficiencia, esto es, en forma más creativa, más crítica, más profunda y más coherente.

El sólo hecho de pensar no nos exime de cometer errores, por ejemplo, mucha gente hace cálculos y se equivoca; mucha gente usa analogías, pero no siempre son pertinentes, mucha gente estructura argumentos, pero no todos tienen la misma coherencia. No nos olvidemos que uno de los vicios más recurrentes en cuestiones de pensamiento es interpretar las evidencias de acuerdo a nuestras propias ideas, prioridades y conveniencias.

¿Por qué es importante que nuestros estudiantes lleguen a ser buenos pensadores?

1. Porque quienes piensan bien, analizan, profundizan en los temas sometidos a su consideración y en las causas de  las circunstancias vitales en que se encuentran, tienen mayores oportunidades de éxito en la vida. Más aún hoy en que muchos empleadores buscan empleados con capacidades para investigar, evaluar y proyectar que sólo son alcanzables mediante el ejercicio del pensamiento.

2. Pensar bien es desarrollar el pensamiento crítico, lo que ayuda a formarse opinión sobre los hechos públicos, sobre lo que ocurre en la sociedad en que nos desenvolvemos, lo que nos convierte en mejores ciudadanos, dotados de mayores posibilidades de aportar a dicha sociedad.

3. Una tercera y última razón para enseñar a pensar bien es que, tal vez, el irracional comportamiento humano que nos ha llevado a un estado de cosas en que es necesario revertir tantos malos para recobrar la paz, los equilibrios ecológicos, etc., se deban a generaciones que no lograron comprender el  rumbo que estaban tomando las cosas. Si enseñamos a nuestros estudiantes a pensar bien, tal vez haya esperanza para este planeta.

Sea cual se la respuesta o la razón para la pregunta planteada, lo verdaderamente importante e ineludible es que los docentes sí debemos enseñar a pensar.

prof. Benedicto González Vargas