“Eddie Izzard – 43 maratones en 51 días”

El último par de días he estado pensando en lo presionado que estoy con el trabajo y mis estudios de maestría. Sin embargo, miestras lo hacía, recordé una entrada en el blog de Ross Enamait, la cual reproduzco traducida del inglés a continuación, in extenso:

El comediante británico Eddie Izzard recientemente corrió 43 maratones en 51 días. Sin ninguna experiencia previa corriendo, el hombre de 47 años tuvo solo 5 semanas para prepararse para el reto. Cuando todo estaba dicho y hecho, Eddie cubrió más de 1100 millas a través del Reino Unido para recaudar dinero para el grupo de caridad Sports Relief.

Eddie corrió día tras día, a pesar del mal tiempo, ampolla sobre ampolla, y hasta de perder algunas uñas de los pies. Corrió al menos 26 millas, seis días a la semana. A pesar de cómo se sintió cada mañana, continuó levantándose, saliendo, y encontrándose con el camino.

Durante su jornada, Eddie hizo la siguiente declaración,

“Ha sido un infierno, seis millas al día es mucho. Intenta eso seis veces a la semana. Al principio, las primeras seis millas eran agonía pura. Entonces cambió a las primeras seis millas. Después era la parte del medio. Pero ahora es prácticamente todo igual. Mis pies se están desintegrando, los dedos pequeños han perdido sus uñas y se ven como monstruos extraterrestres pero me dicen que volverán a crecer. Pero lo lograré; mi cuerpo no está realmente decidido pero mi cerebro lo está”

Después, dijo,

“Si un idiota como yo puede correr 43 maratones, entonces piensen lo que los atletas reales pueden hacer.”

Estoy de acuerdo con su declaración, pero creo que su historia es realmente más relevante para la persona promedio. Ya sabemos lo que atletas de alto nivel son capaces de lograr. El verdadero mensaje a compartir es el potencial que existe dentro de cada uno de nosotros. Nunca he conocido a nadie que no tuviera áreas de oportunidad, así como no he conocido nunca a nadie que no tuviera la habilidad para mejorar.

Desafortunadamente, la sociedad regularmente mima a los adultos. El mensaje es regularmente uno de precaución. Siempre somos advertidos acerca de hacer demasiado, pero rara vez se nos advierte de hacer poco. ¿Qué sucedió con establecer altas expectativas? No estoy sugiriendo que todos corramos un  maratón al día y tener precaución con el viento, pero eso no quiere decir que el hombre o la mujer común no pueda levantarse y exigirse a sí mismo. El cuerpo se adaptará si somos consistentes y diligentes. No tiene sentido advertir constantemente a las masas acerca de hacer demasiado cuando la mayoría no hace nada.

Yo prefiero compartir un mensaje acerca del potencial humano. Hay mucho mas de lo que la mayoría se da cuenta. Sin embargo, no es algo que cae del cielo. Debemos levantarnos y encontrarlo. La mejor manera de ir a la cabeza es empezando. Si un hombre de 47 años sin entrenamiento formal puede correr 43 maratones en 51 días, estoy seguro que todos podemos levantarnos y hacer algo. No hay razón para temer al trabajo duro. Eventualmente aprenderemos a aceptarlo.

En las palabras de Johann Wolfgang von Goethe,

“Cuando tratamos al hombre como él es, lo hacemos peor de lo que él es; cuando lo tratamos como si ya fuera todo lo que potencialmente puede ser, lo hacemos lo que él debe ser.”

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