“Sacuden su iPhone para aprender física”

Comparto una nota de el diario El Universal. Realmente puede inspirarnos a los maestros de matemáticas y ciencias a promover el aprendizaje significativo en nuestros estudiantes con ayuda de la tecnología. A continuación la reproduzco in extenso:

David Poot Rodríguez, profesor del Tecnológico de Monterrey diseñó una aplicación para enseñar física usando un iPhone. El desafío es lograr que el aprendizaje de esta disciplina sea atractivo para los jóvenes y mejorar con ello su desempeño en las evaluaciones de la OCDE.

“El objetivo principal de esta presentación es inspirar… invitar a los profesores a que desarrollen innovación en el proceso de enseñanza-aprendizaje”, dijo Poot Rodríguez sobre M-iLab, una aplicación con la que él mismo ha inspirado el interés de sus alumnos por aprender, de manera real, los conceptos básicos sobre la física.

De acuerdo a datos de la OCDE la enseñanzas de las ciencias, lectura y matemáticas en México, alcanza un puntaje de 410, cifra por debajo de la media mundial que es de 500 puntos.

El mismo organismo, ubica a nuestro país en los últimos lugares en el área de “sistemas físicos” con 414 puntos, también por debajo de la media mundial, y lo coloca en el grupo del “nivel 2”; en un rango de 0 a 4, donde 0 se asigna a alumnos que cuando son evaluados no entienden prácticamente nada de física, y 4 son alumnos que no sólo entienden sino que son capaces de aplicar esos conocimientos en la vida real.

“En este nivel se encuentra 31% de la población estudiantil en México lo que quiere decir que los alumnos pueden entender lo básico y llegar a algunas conclusiones obvias de los problema”, dijo Poot.

Resolviendo el problema

En el Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, el semestre pasado se contabilizaron 447 alumnos inscritos en las materias de Energía y Movimiento y en la de Aplicaciones de la Física, en las que uno de cada cuatro alumnos no acreditó la materia.

Además se identificó que los temas en los que tenían mayor dificultad en preparatoria y en los primeros semestres de profesional eran los de movimiento armónico simple y cantidad de movimiento e impacto, informó el TEC en un comunicado.

Con esto en mente, el también Administrador del Centro de la Enseñanza de las Ciencias a través de la Tecnología (CECTEC), explicó que su tarea es poner en práctica los conocimientos de la física, pero el equipo es caro y poco atractivo para los estudiantes.

“Así que si bien el uso de la tecnología está demostrado como muy útil en el aprendizaje de las ciencias, equipos como los Dataloggers que alcanzan los 800 dólares y deben ser importados de Inglaterra, además su uso es poco atractivo para los alumnos”.

Poot decidió desarrollar una aplicación para el dispositivo de Apple con el que muchos de sus alumnos ya están familiarizados.

Laboratorio móvil

M-iLab es una analogía para “mobile intelligent laboratory”, se trata de una aplicación cuya interfase se compone en la parte superior, de un espacio para desplegar gráficas; en la parte inferior contiene los medidores de aceleración en los ejes X, Y y Z; el selector de eje en la parte de abajo, un botón para poder analizar la gráfica y un botón de encendido.

La aplicación incorpora al propio dispositivo como herramienta de experimento, “reaccionando” ante un movimiento simple o uno de impacto que el mismo usuario del dispositivo hace y con lo que el aparato genera mediciones y gráficas que indican de manera total o por segmentos elegidos a voluntad, mediciones y cálculos que apoyan la comprensión del alumno de los movimientos armónicos simples y de la cantidad de movimiento y de impacto.

“La aplicación se realizó en un iPhone 3G y para comprobar su utilidad en el aprendizaje, se realizaron pruebas en un grupo de 70 alumnos a los que se les impartieron las asignaturas de manera tradicional y a otro grupo experimental también de 70 alumnos, de preparatoria de 5º y 6º semestre durante dos semestres, a lo largo de 2010”, explicó Poot Rodríguez.

De la aplicación M-iLab que hizo el profesor David Poot Rodríguez, se concluyó que el grupo de control -los que no usaron el dispositivo- contra el grupo experimental -que sí lo usó-, el porcentaje de aprendizaje en el tema de Movimiento armónico simple fue de un 64.12%; mientras que en el tema de Cantidad de movimiento e impacto, el impacto fue menor pero se dio, con una diferencia del 35.84%.

No sólo se cumplieron los objetivos del experimento, según señala el profesor Poot, sino que también se obtuvieron otras conclusiones: “después de un semestre, los alumnos que utilizaron la aplicación, retuvieron el conocimiento durante el semestre siguiente. Además, incluso propusieron otros experimentos y preguntas”.

M-iLab tiene un potencial sin precedentes al generar un cambio en el alumno que puede llevar al nivel 4 en la OCDE donde un alumno puede relacionar conocimiento con aplicaciones reales.

David Poot Rodríguez es profesor en el Campus Estado de México y fue uno de los ganadores de la primera edición del Premio a la Innovación Educativa 2010, reconocimiento que se entrega como parte del Congreso de Innovación Educativa -realizado por la Vicerrectoría Académica del Tecnológico de Monterrey-, a los profesores por el desarrollo e implantación de innovaciones a la práctica docente que apoyan las nuevas estrategias del modelo educativo.

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