Archivos Mensuales: mayo 2011

Lista de libros

Presento, a continuación, los libros que me dispongo a leer:

1. Reflexiones sobre los Salmos, de C. S. Lewis.

2. Ética y política: Una mirada desde C. S. Lewis, de Manfred Svensson.

3. Política para Amador, de Fernando Savater.

4. Los últimos días de Pompeya, de Bulwer-Lytton.

5. Los pilares de la Tierra y

6. Un mundo sin fin, de Ken Follett.

¡A leer se ha dicho!

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Gandhi

Hace poco compré tres libros en la librería Gandhi a través de su sitio de Internet. Dichos libros son:

1. Reflexiones sobre los Salmos, de C. S. Lewis.

2. Ética y política: Una mirada desde C. S. Lewis, de Manfred Svensson.

3. Política para Amador, de Fernando Savater.

Mi pedido llegará pronto (aunque para mí, no lo suficiente) por Estafeta.

Espero, cuando lleguen mis libros, poder experimentar lo mismo que nos cuenta C. S. Lewis, cuando recibía libros nuevos por el correo:

Todas las personas de mi edad han tenido en su juventud una bendición que bien pueden envidiar nuestros menores: crecimos en un mundo de libros baratos y abundantes. Los libros de la colección Everyman costaban entonces apenas un chelín y, lo que es más, nunca estaban agotados: tus Clásicos del Mundo, Biblioteca de las Musas, Biblioteca Universitaria del Hogar, Clásicos Temple, las series francesas de Nelson, los libros de bolsillo de Bohn y de Longman, todos a precios adecuados. Todo el dinero que podía disponer iba a órdenes de compra por correo a Messrs. Denny, de Strand. No había días más felices, ni siquiera en Bookham, que aquellos en que el correo de la tarde me traía un pulcro paquetito envuelto en papel gris oscuro. Milton, Spencer, Malory, La noble historia del Santo Grial, La saga de Laxdale, Ronsard, Chénier, Voltaire, Beowulf y Gawain y el Caballero Verde (ambos en traducciones), Apuleyo, el Kalevala, Herrick, Walton, Sir John Mandeville, la Arcadia de Sidney, y casi todo Morris, llegaron a mis manos volumen tras volumen. Algunas de mis compras me desilusionaron y otras superaron mis esperanzas, pero deshacer el paquete fue siempre un momento delicioso. En mis raras visitas a Londres contemplaba a Messrs. Denny, en Strand, con una especie de reverencia, tanto era el placer que de allí había venido.

¡Excelente!