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Colmillo Blanco, de Jack London

He terminado de leer Colmillo Blanco, recomendación del excelente profesor Benedicto González Vargas, cuyo comentario acerca de esta obra reproduzco a continuación, in extenso:

colmillo

Acabo de terminar de releer una obra que abordé por primera vez al salir de mi infancia, cuando tenía unos 13 años y que ya en ese entonces me conmovió por la fuerza del relato: me refiero a Colmillo Blanco, la estupenda novela de aventuras de Jack London.

Sin lugar a dudas es una de las obras más celebradas de este escritor, donde despliega todo su talento literario para introducirnos en la historia, conciencia y sentimientos de un perro-lobo llamado Colmillo Blanco y que al final de la obra cambiará su nombre por el de lobo Bendito. Es esta una novela de aventuras  que apareció publicada por primera vez en 1906 y, con los años, se ha transformado en un verdadero clásico de la literatura, infaltable en las bibliotecas juveniles y en los textos de lectura domiciliaria de las escuelas.

Es Colmillo Blanco un inteligente perro lobo, algo salvaje y algo domesticado, que nace de la relación entre una perra con aspecto de loba y un lobo en las heladas tierras de Alaska. Nacido en una cueva, sus primeras experiencias de conocimiento del mundo lo enfrentan a feroces luchas con aves rapaces de las que logra salir victorioso, con alguna ayuda de su madre, y que van forjando su carácter valeroso e indomable.

Acostumbrado a la libertad de los bosques, no entiende cómo su madre, la loba más feroz e inteligente que había conocido, se deja atrapar por los indios. Así es como Colmillo Blanco llega a pasar sus días en las aldeas indígenas como propiedad de un indio llamado Castor Gris que le enseña las primeras normas de civilización.

Pese a que pasa buenos momentos con el indio y llega a quererlo,  aceptándolo como su amo y señor, su naturaleza indómita lo hace escapar cuando la comida empieza a escasear y teme ser víctima del hambre o, peor aún, devorado por los propios indios.  Sin embargo, por las mismas razones que huye,  Colmillo Blanco regresa para seguir acompañando a su amo indio que lo trata bien, lo protege y lo alimenta.

Lamentablemente, el indio lo termina vendiendo a un hombre que lo explota como lobo de pelea, convirtiéndolo en un asesino de perros y dejando heridas profundas en el carácter del noble animal que se vuelve una verdadera fiera. En medio de esa realidad difícil, logra redimirse gracias a la intervención oportuna de Widdon Scott, un hombre de buen corazón que lo trata con cariño y lo lleva a vivir junto a él y su familia. A modo de agradecimiento, Colmillo Blanco no dudará en salvar a su propio amo cuando queda malherido al caer de un caballo o enfrentar, con riesgo de la propia vida,  a un criminal que amenaza con matar al padre de su “Maestro de Amor”, como llama a Scott.

Ese enfrentamiento lo deja muy mal herido, pero este valiente perro lobo, una vez más, vence los obstáculos, se recupera y encuentra junto a él a sus cachorros recién nacidos, frutos de su relación con Collie, una pastor alemán que fue su peor enemiga y que poco a poco va reconociendo en el solitario lobo a un ejemplar noble digno de ella.

Novela hermosa, plena de sentimientos y no exenta de acción, nos va mostrando a cada paso cómo la influencia humana va dejando marcadas huellas en el comportamiento de los animales y cómo éstos llegan a valorar y entregar toda su fidelidad a quienes verdaderamente los ayudan y protegen.

Volví a leer esta novela 32 años después de mi primera aproximación a ella y si antes me encantó por la nobleza del personaje y la robustez de la historia, ahora la destaco por la profundidad de los retratos de los personajes humanos, lo acertado de las imágenes que muestra y la evidente postura humanista y pacifista que se desprende de ella.

¡Vale la pena volver a revivir las aventuras de Colmillo Blanco!

Concuerdo con el prof. González Vargas, ¡excelente libro! 🙂

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Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, de C. S. Lewis

Es prácticamente imposible no leer una obra de algún escritor acerca del cristianismo, y que a la hora de hacer referencia a alguna autoridad en la materia, no mencione a C. S. Lewis.

Fue un crítico literario, uno de los más grandes novelistas en lengua inglesa, y académico de Oxford.

Fue gran amigo de J. R. R. Tolkien, el cual, junto con otros amigos, que formaban el grupo literario llamado Los Inklings, convencieron a Lewis de hacerse cristiano.

El cristianismo, así como una gran pasión por la mitología nórdica y la literatura clásica, marcarían las obras de Lewis.

Un buen ejemplo es el segundo libro de la serie Las Crónicas de Narnia, El león, la bruja y el armario. La descripción del mismo, de la editorial Destino, al reverso, dice así:

Narnia…, un mundo congelado…, una tierra que aguarda su liberación.

Cuatro niños descubren un armario que les sirve de puerta de acceso a Narnia, un país congelado en un invierno eterno y sin Navidad. Entonces, cumpliendo con las viejas profecías, los niños -junto con el león Aslan- serán los encargados de liberar al reino de la tiranía de la Bruja Blanca y recuperar el verano, la luz y la alegría para todos los habitantes de Narnia.

Narnia, la tierra donde todo puede suceder.

Todo el que lea esta obra, y tenga algún conocimiento de (verdadera) doctrina cristiana, podrá fácilmente establecer paralelos entre la historia y el cristianismo. El ejemplo más claro es la respuesta de Lewis cuando un niño le manda una carta (mantuvo correspondencia con sus lectores, parte de la cual está registrada en el libro Cartas de C. S. Lewis a los niños) preguntándole al autor a qué personaje de nuestro mundo representa el imponente león Aslan:

En cuanto al otro nombre de Aslan, bueno, quiero que tú lo adivines. ¿No ha habido nunca en este mundo alguien que: (1) Llegó junto con la Navidad, (2) Declaró ser el hijo del Gran Emperador, (3) Se entregó por las faltas de otros para ser objeto de burla y ser asesinado por gente malvada, (4) Resucitó, (5) Es llamado a veces el Cordero (fíjate al final del Explorador del Amanecer)? ¿Realmente no sabes cuál es Su nombre en este mundo? ¡Piénsalo bien y dame tu respuesta!

Recuerdo que, en una ocasión, cuando salió la película más reciente del libro, de los estudios Disney, a la par de esta nueva edición del libro, se realizó un foro en el diario El Universal, donde un “experto” en esta obra respondía preguntas de los lectores. Yo participé en dicho foro, ya que el supuesto “experto” negaba cualquier relación de la obra con el cristianismo, diciendo que el sacrificio de Aslan era idéntico al de Jesucristo. El “experto” me respondió que a pesar de las “similitudes”, no existía ninguna relación. Sólo dejó al descubierto su gran ignorancia.

La relevancia de la obra de Lewis queda en evidencia en las palabras del profesor Peter Kreeft:

El Padre Joe Fessio se levantó en la sesión de clausura… y dijo que lo que nos une a todos (los cristianos, N. del T.), a pesar de nuestras serias diferencias, son las Escrituras, los primeros seis concilios ecuménicos, y las palabras de C. S. Lewis. Todos aclamaron.

Por las razones expuestas, y por la gran calidad de esta obra, Lewis, quien, como leí alguna vez en una de sus muchas biografías, estuvo rodeado de libros, alumnos y amigos, es, definitivamente, mi escritor favorito.

Refugio del viento, de George R. R. Martin y Lisa Tuttle

Los habitantes de la colonia espacial establecida en Widhaven habían descubierto el secreto por el que suspiraron siempre los hombres, aquel que les permitía emular el vuelo de las águilas.

Con la ayuda de una baja gravedad y una atmósfera densa, crearon alas a partir del metal de su nave abandonada. En este planeta de pequeñas islas, mares infestados de monstruos y cielos borrascosos, los Alados se convirtieron en los mensajeros del viento entre sus pobladores, y guardaron celosamente sus alas, a las que sólo se podía acceder por herencia.

Pero Maris de Amberly, cuyo único deseo era volar, desafió a los Alados y consiguió unas alas… Y se encontró luchando no sólo por su propia supervivencia, sino por la conservación de Windhaven.

Así reza el reverso de este libro, uno de los primeros del género de ciencia ficción que he leído, y también uno de los mejores.

Lo encontré hace muchos años en un supermercado, y lo compré, porque me llamó la atención, primero, la portada (a pesar de que, según se dice, no se debe juzgar a los libros sólo por la portada), después el título, y, por último, el fragmento presentado al principio de esta entrada.

Lo he buscado en librerías como Amazon o Gandhi, pero no lo he encontrado. Lo cual es una verdadera lástima, ya que este pequeño libro, de lectura fácil y rápida, pero a la vez cautivante, me parece una excelente opción para aquellos lectores que gustan de la ciencia ficción. Creo que tomé una excelente decisión al comprarlo aquella vez.

Historia de Roma, de Indro Montanelli

Historia de Roma, como reza el reverso del mismo libro, “ofrece una serie de retratos apasionantes y veraces que iluminan en sus justos términos a los protagonistas de aquella“.

El autor, Indro Montanelli, nos da un adelanto del estilo de la obra, al inicio de la misma:

Lo que hace grande la historia de Roma no es que haya sido hecha por hombres diferentes a nosotros, sino que haya sido hecha por hombres como nosotros. Ellos no tenían nada de sobrenatural, pues si lo hubiesen tenido nos faltarían razones para admirarles. Entre Cicerón y Carnelutti hay muchos puntos en común. César fue de joven un gran canalla, mujeriego toda su vida y peinaba bisoñé porque se avergonzaba de su calvicie. Esto no contradice su grandeza de general y de hombre de Estado. Augusto no pasó todo su tiempo, como una máquina, organizando el Imperio, sino también combatiendo la colitis y los reumatismos, y por poco no perdió su primera batalla, contra Casio y Bruto, a causa de un ataque de diarrea.

Me parece que este libro es perfecto para quien quiere una primera aproximación a la historia de Roma. Por ello, lo recomiendo ampliamente.

En una nota aparte, es imposible no advertir las similitudes que existen entre la decadencia del Imperio Romano, y la sociedad mundial actual. Para muestra, los siguientes fragmentos del libro en comento:

El matrimonio, que en la edad estoica había sido un sacramento y volvería a serlo en la cristiana, entonces sólo era una aventura pasajera…

El infanticidio ya no estaba permitido, pero el aborto era una práctica corriente, y si no salía bien, se recurría al abandono del recién nacido al pie de una columna lactante, así llamada porque junto a ella había nodrizas pagadas adrede por el Estado para amamantar a los niños abandonados.

…Y Petronio lamentaba que no se enseñase en ellos (cursos de retóricos, la Universidad de entonces, N. del T.) más que abstracciones sin utilidad alguna para la vida práctica.

… los burdeles se habían convertido en estabecimientos de lujo, las meretrices consideraban un deber entretener a los clientes no sólo con sus gracias, sino también con la conversación, con música, con danzas,… y los clientes seguían frecuentándolos también después de casados.

… Séneca consideraba afortunado al marido cuya mujer se conformaba con dos amantes solamente.

… Juvenal, Marcial y Estacio nos hablan de mujeres de la burguesía que luchaban en el Circo, recorrían las calles de Roma conduciendo personalmente sus calesines, se paraban a conversar bajo los pórticos y ofrecen al transeúnte -dice Ovidio- el delicioso espectáculo de sus hombros desnudos.

Se engordaba. La estatuaria de ese período, comparándola con la de la Roma estoica, toda de figuras secas y angulosas, nos muestra una humanidad entumecida y abotagada por el ocio y por las indulgencias dietéticas… El cabello, la mayoría se lo hace cortar todavía al cero, pero hay unos elegantones que en cambio se lo dejan crecer, anudándolo luego en trencitas.

La moda femenina se ha complicado. La señora de cierta alcurnia no emplea menos de tres horas y de media docena de esclavas para emperifollarse… Y hubo tonsores que labraron su fortuna inventando algunos peinados originales, diferentes a los usuales…

Ya había leído a profesores, como Doug Beaumont, establecer paralelos entre la sociedad romana, como se la presenta aquí, y la sociedad actual en E.U.A. Aquí se puede ver por qué.

Mensajes de Carlos Vázquez a los alumnos

Este fin de semana he recibido tarjetas electrónicas, así como varios mensajes de felicitación por mi cumpleaños en Facebook de parte de alumnos y ex-alumnos. También me la he pasado respondiendo a todos y cada uno de ellos.

Además de ser una experiencia increíblemente gratificante, creo que ahora sé como se sintió C. S. Lewis cuando recibía y respondía todas las cartas que le llegaban por correo de parte de sus jóvenes lectores, comentando su serie de libros de Las Crónicas de Narnia.

Aunque algunos podrían considerar tedioso el responder cada uno de los mensajes que me han llegado, para mí ha sido precisamente lo contrario. Los he contestado todos con gusto.

Después de hacerlo, me siento como el comentario de The Sun acerca del libro Cartas a los Niños:

¿Tiene mal humor? ¿Se siente viejo? Lea a C. S. Lewis. Lea sus Cartas a los Niños. Lo puede hacer de una sentada, y cuando se levante se sentirá mejor, mucho mejor.